Hannya

La máscara Hannya (般若) es una de las más conocidas y utilizada en el teatro japonés Noh, que representa a un demonio celoso. Se caracteriza por dos cuernos afilados que salen de su pronunciada frente, unos ojos metálicos y una boca llena de dientes con unos largos colmillos. Su expresión es simultáneamente demoníaca, enojada, aterradora, atormentada y triste.

En el teatro Noh, todos los artistas son hombres, por lo que para interpretar el papel de mujer, se ponían máscaras y atuendos característicos femeninos: la naturaleza de un personaje es señalada por su traje, muy elaborado, y sobre todo por su máscara, más pequeña que el tamaño real. Solo los actores shite se ponen máscaras, siendo capaces de concentrar la esencia del personaje que interpretan y de esta forma alcanzar una mayor profundidad emocional. 

Esta máscara de Hannya en concreto, representa una mujer humana, que cuando es traicionada, enfadada y celosa, se convierte en un Oni (demonio). La máscara es blanca si representa un estatus aristocrático, roja si representa la clase baja y oscura si representa un demonio. Cuando son usadas por un actor experimentado, las máscaras poseen la habilidad de representar distintas emociones de acuerdo a la postura de la cabeza y a la iluminación.

Los Oni son criaturas del folclore japonés que comparten muchas similitudes con los demonios y ogros occidentales. Son personajes populares en el arte, literatura y teatro japoneses. Los demonios Oni se reflejan en estas máscaras que simbolizan, precisamente, la creencia en este mundo espiritual. La función de estos demonios es la de castigar y atormentar a quienes son malvados e injustos. Así, hay Oni malos, pero también los hay buenos y que simbolizan la protección.

Los tatuajes de máscaras Hannya son muy populares en el tattoo tradicional japonés, y pueden significar la representación de nuestra parte más oscura, la que se deja llevar por los celos y la melancolía, un poco nuestro «demonio interior».

Reportaje: Curso SMR Jo-Do 5-4/03/2022 Madrid

El pasado fin de semana del 5-6 de marzo se celebro en Madrid un curso abierto de entreno de Shinto Muso Ryu Jo-Do, donde practicantes del arte marcial de diversas partes de la península tuvimos la oportunidad de encontrarnos de nuevo para seguir mejorando nuestras habilidades.

El curso empezó el sábado a las 10:30 de la mañana con la práctica de los primeros Kihon así como las dos primeras series de kata, Omote y Chudan. Tras la demostración de cada una de las series, a cargo de los senpais, nos dividimos en dos grupos para practicar: el de los que estaban al nivel de la serie y los que todavía no habían llegado, para poder practicar todos a nuestro nivel, teniendo igualmente la probabilidad de ponernos con alguien de mayor nivel por lo menos durante un rato (siempre bajo la supervisión de los dai-senpais
Fernando, Pedro y Jose Luis, corrigiéndonos y ayudándonos a perfeccionar).

Terminada la sesión matutina a las 13:30 y habiéndonos ya cambiado, fuimos el grueso del grupo a comer en un restaurante cercano de la zona, aprovechando para hacer comunidad. A las 16:00 retomamos el entreno, retomando el kihon donde lo dejamos y prosiguiendo a continuación con series de katas más avanzadas: Chudan y Kage. A parte de la practica por grupos supervisada de la mañana, también se empezó a enseñar algunas técnicas nuevas a algunos practicantes. Entre ellos destaca un servidor, que tuvo la oportunidad de aprender Ranai, y compañeros de Portugal que aprendieron Kasari formalmente entrando en Omote. ¡Felicidades a todos!

Al final de la sesión, a las 20:00, se aprovecho para hacer la entrega de los certificados para avalar el examen que se realizaron el pasado Diciembre. Tras la entrega, nos espedimos hasta el día siguiente y fue la mayoría por su cuenta a cenar y meditar con la almohada lo aprendido durante el día. Por separado, los jefes de los grupos que entrenan fuera de Madrid aprovecharon para reunirse con Vicente Borondo sensei.

Puntualmente a las 10:30, la mañana del domingo, empezó la última sesión del fin de semana. Esta vez dejamos el Jo de lado para saludar con el bokken. Practicamos los uchikomis y el happogiri tanto en tandoku como en sotai, poniendo especial énfasis en el Kiai. Revisados estos se demostraron las katas de Shinto Ryu Kenjutsu y nos pusimos a practicarlas por parejas, cada uno al nivel que le tocaba, de nuevo enseñando algunas técnicas a los practicantes que habían progresado lo suficiente.

Tras aquello de una hora, los senpais aprovecharon para empezar a practicar las armas paralelas de su nivel (jutte y kusarigama), aprovechando la ocasión para no perder la práctica. Pasado un tiempo, se dio por finalizada la sesión de entreno de armas paralelas y se volvió a la practica del Jo. Los Senpais demostraron series de Katas más avanzadas y volvimos a entrenar por niveles, hasta el final del entreno. Puntualmente a las 13:30, tras la tradicional foto de grupo, se dio por finalizado el curso y empezó el regreso a casa. Aquellos que tuvimos tiempo aprovechamos la ocasión para hacer la comida con a Vicente sensei.

Reportaje: Kagami Biraki 2022

Se celebró los pasados 7, 8 y 9 de enero el Kagami Biraki en Cartigny en el seno de la Federación Europea de Jodo, para celebrar el año nuevo como es tradición. Este año participamos en el evento 5 miembros de la federación española, de Madrid, Barcelona y Valencia.

Tras solventar todas las problemáticas que el viaje al corazón de Europa conlleva en el actual contexto de pandemia global, la mayoría de la comitiva pudimos empezar con el Keiko del viernes por la tarde, donde se empezó trabajando el Kihon y las katas de Tokushu Waza para posteriormente dividir los alumnos en grupos de diferentes niveles (Kihon, Omote, Chudan-Ranai y superiores) para practicar el Kihon u otras Katas más avanzadas. Tras el entreno, a aquello de las 21:30, hubo una sencilla cena de los asistentes en el comedor cercano al pabellón, en el cual se encuentra también el búnker donde algunos de los asistentes de otras comitivas pasarían la noche. Tras la cena, fuimos todos los del grupo al hotel recomendado por la FEJ.

A la mañana siguiente, tras deshacer el camino hacia el hotel y desayunar juntos en el mismo comedor, se dio comienzo a los Keikos del sábado. Por la mañana, el entreno consistió en la práctica de las Katas ya conocidas entre alumnos de mismo nivel. Tras la pausa para comer del mediodía, empezó la práctica de la tarde, en la cual se trabajaron las armas paralelas (Tanjo para los menos avanzados y jutte y kusarigama para los sempais), y posteriormente tras el ocaso se volvería a practicar katas con el Jo por grupos de diferente nivel. Terminando el entreno de la tarde se hizo la entrega de títulos y certificados para recompensar la maestría, dedicación y persistencia de los asistentes que se lo merecían. Entre estos, destaca por su magnitud la entrega del Menkyo Kaiden de Lorenzo Trainelli y Jean-Claude Hamel ¡Enhorabuena!

Tras una breve pausa para felicitar los afortunados, se dio comienzo a la ceremonia de celebración del año nuevo, con el tradicional mazazo al barril de sake precedente al brindis y snacks de wasabi. ¡Banzai!

Después de una pequeña pausa para bajar el sake y cambiarnos de ropa, se llevó a cabo la
asamblea general de la FEJ, donde se revisó el estado de ésta, así como el próximo Gasshuku de verano, a celebrarse en Suiza a principios de agosto y con la intención de ser tan asequible como sea posible. Adicionalmente, también se informó sobre el estado de la publicación de los escritos del Maestro Nishioka. Cerrada la asamblea sin ninguna objeción a ningún punto, dio comienzo la última cena en gran comité del curso.

Al día siguiente, tras un almuerzo cerca del hotel para compensar el cambio dominical en los horarios del bus, dieron comienzo los entrenos del último día. Para calentar, se trabajó el Happou Giri tanto en Tandoku como en Sotai, y se aprovechó también para practicar algunas técnicas como el maki otoshi de kenjutsu. Tras esa práctica, se dedicó cerca de una hora a enseñar nuevas técnicas a aquellos alumnos que no habían tenido la oportunidad todavía.

Después de la pausa del mediodía, el entreno de la tarde empezó con el repaso de los conceptos que tan fácilmente olvidamos que deberíamos añadir a las Katas, como el metsuke, mushin, ki-musubi entre otros. Para este último, relativo a la unión entre las energías de dos contrincantes durante un combate, se empleó en diversas Katas añadiendo pausas en los puntos donde sidachi o uchidachi tomaban la iniciativa. Posteriormente, y ya con algunos asistentes de camino a su hogar, se practicó por parejas varias técnicas de Kenjutsu. Tras el entreno y la clausura del curso, se llevaron a cabo los exámenes, donde dos alumnos de la comitiva ucraniana se certificaron de primer y segundo Dan respectivamente.

A posteriori, habiendo tenido un papel esencial en la limpieza del pabellón, la comitiva española hicimos una pequeña escala en el hotel para preparar el viaje de regreso, para la mayoría durante la madrugada siguiente, y fuimos a celebrar el éxito del curso cenando juntos en Ginebra ciudad.

Por Lluís Agulló

Curso de Jo-Do en Madrid

Este año hemos podido celebrar el tradicional curso de invierno de SMR Jo-Do en Madrid organizado por Seiryukai España con Vicente Borondo sensei (Menkyo Kaiden).

El dojo ha estado repleto de practicantes de Madrid, Valencia, Catalunya y Portugal durante las dos jornadas de este evento. El sábado estuvo enfocado al trabajo del «Jo» con ejercicios específicos extraídos del kata con un enfoque más práctico, al kihon y a las dos primeras series de la escuela. El domingo se trabajaron las armas paralelas: kenjutsu, jutte y kusarigama (estas últimas reservadas para los más avanzados) y también al trabajo de kata de «Jo», profundizando en los nuevos katas aprendidos durante el curso y al trabajo de las series más avanzadas para los sempais del grupo.

En esta ocasión, tres miembros de RANAI DOJO nos hemos trasladado para participar del curso y compartir buenos momentos con los amigos jodokas. Además, se han realizado exámenes con resultados excelentes para los participantes.

Artículo: Reflexiones sobre Kata – 1ª parte

Por Vicente Borondo, Menkyō kaiden de Shintō Musō ryū

Kata y entrenamiento mediante kata se puede ver en cada cultura y periodo histórico, y por supuesto en diferentes campos de conocimiento. En este artículo me gustaría concentrarme en algunos de los diferentes aspectos del kata en el contexto del Budō/Bujutsu1 japonés y más adelante específicamente dentro del Shintō Musō ryū.

¿Qué es kata?

Kata se traduce normalmente como “patrones o formas preestablecidas”. En el contexto del Budō/Bujutsu japonés vendría a ser “formas de combate preestablecidas”.

Pero kata es mucho más que eso dependiendo de cómo queramos mirarlo.

Kata era el medio preferido para preservar y transmitir principios y técnicas relevantes para el combate entre la clase guerrera en Japón. Estas técnicas y principios, cuando eran obtenidos a través de revelaciones o experiencias místicas de individuos que habían pasado la mayor parte de sus vidas persiguiendo la perfección marcial, dieron lugar a los diferentes ryū (escuelas o tradiciones). Pero uno no quiere que sus enemigos (o enemigos potenciales, que en la época en que se crearon estas primeras escuelas era prácticamente cualquiera que no perteneciese a tu grupo) conozca las tácticas y técnicas de su escuela, por lo que normalmente kata era “información encriptada” donde incluso cada gesto o pausa puede tener un significado desde el punto de vista marcial. Esta encriptación se hacía mediante la ritualización del contenido del kata que la convertían en metáforas del combate real. Para entenderlo uno necesitaba una suerte de código que normalmente aparecía contenido en el gokui, los secretos de la escuela. Esto no solo era específico de las tradiciones de Budō/bujutsu, todas las artes tradicionales japonesas basaban su transmisión en un modelo que implicaba la iniciación en ciertos secretos únicos de esa escuela.

En este sentido kata puede verse como un koan2, presentando al estudiante un “acertijo” al que tiene que encontrar respuesta, siendo el keiko3 el medio para conseguirlo… Solo tras años de práctica, repitiendo las diferentes secuencias una y otra vez uno alcanza la madurez necesaria para entender lo que el kata quiere enseñar.

De esta forma, los diferentes kata y sus series dentro de un ryū se pueden tomar como capas que uno va “pelando” hasta que llega al núcleo, que se corresponde con los secretos profundos de esa tradición. En realidad, lo que uno se encuentra es que de hecho uno ha estado aprendiendo estos secretos desde el principio mientras pasaba por los distintos niveles y que los llamados hiden kata4 son la confirmación de esto.

Aun así para muchos otros, el trabajo de kata y su práctica es simplemente un medio para alcanzar el autoperfeccionamiento; un proceso a través del cual el individuo puede llegar a la iluminación. Para los pioneros probablemente esta iluminación venía como consecuencia de lo que se llama musha shugyō5, siendo la persecución de la excelencia como expertos marciales su principal objetivo, mientras que después, para muchos practicantes, el llegar a este este estado de iluminación o satori6 se convirtió un objetivo en sí mismo.

En el sentido puramente físico, el entrenamiento de kata también sirve para acondicionar el cuerpo y para internalizar movimientos que de otra forma no saldrían naturalmente. Esto es extremadamente importante en combate real ya que el miedo que uno seguro que puede experimentar al enfrentarse a la muerte puede provocar parálisis7 y este sí que puede ser un enemigo más poderoso que el propio oponente. A través del katageiko (entrenamiento en kata) uno adquiere unos pocos patrones de respuesta válidos para una amplia variedad de ataques o situaciones de combate y enseña al cuerpo a reaccionar ante estos de forma espontánea e inmediata.

Sin embargo, lo que el kata nunca debe ser es una danza vacía que aspira solo a ayudar a memorizar gestos y posturas.

Parémonos un momento y miremos a los kanji (ideogramas) que se usan para escribir la palabra “kata”: Hay dos maneras de escribirlo;  y . Las dos se leen como “kei” en chino y “kata” en japonés. En ambos casos significa “forma”, “patrón”, “molde”… Pero solo en el segundo caso () se pronuncia también “katachi” en japonés y esto incluye el concepto de “estado mental” y “espíritu” en su significado. Para el difunto Nishioka Tsuneo sensei entre otros maestros, es este último el que tiene relevancia en Budō: Una forma o patrón acompañado del estado mental o espíritu correctos. Y esto viene de la apreciación y adecuado entendimiento de lo que trata el combate a muerte (shinken shobu).

Es primordial para la supervivencia de las escuelas de Budō/bujutsu el transmitir esto correctamente a las futuras generaciones.

Muchos de los maestros más antiguos creen que a las nuevas generaciones les falta este espíritu y que solo hacen “kata gimnástico”, enfatizando la competición por encima de todo lo demás o sólo pendientes de avanzar en el conocimiento de los movimientos de los kata del curriculum de la escuela como si estuviesen coleccionando premios.

Tipos de kata

La creación de un kata dependía de aspectos como lo social, político geográfico o cultural. Ciertas técnicas no han sido prácticas en un momento histórico determinado pero si en otro. Por ejemplo, para un guerrero del llamado Sengoku jidai (periodo de los Estados en guerra, 1467-1568) que posiblemente tendría que luchar con el yoroi (armadura japonesa) y en terreno irregular, no tendría mucho sentido aprender a lanzar patadas altas a la cara de un oponente. Es lógico por tanto que no se vean este tipo de técnicas en los curriculum de las escuelas originadas en ese periodo. Los cortes en shōmen (corte vertical descendente dirigidos al centro de la cabeza del oponente) tampoco hubieran sido muy prácticos en el campo de batalla debido al kabuto (casco japonés), o andar deslizando los pies sobre el suelo ya que sería bastante difícil (al contrario que en la mayoría de los dojos de Budō hoy día) por lo irregular del terreno en que se batían y el tipo de calzado que usaban.

En general, desde cierto punto de vista diría que podemos dividir los kata en cuatro tipos;

1) Aquellos kata basados en experiencia de combate real; estos son seguramente los más antiguos como los que componen Gokui (los secretos de una escuela), la revelaciones de los fundadores. Lo habitual es que hayan sido codificados en un pequeño número de kata (formas)

2)Los kata creados para explicar o profundizar en los anteriores; estos probablemente también fueron creados al comienzo de la historia del ryū, en tiempos cuando todavía el uso del arma enseñada por la escuela estaba en pleno apogeo.

3)Kata creados en tiempos de paz por individuos sin experiencia real en combates a muerte; Desde principios del siglo XVII, con la llegada de la llamada “Pax Tokugawa”, la necesidad de recurrir a la violencia decreció y por tanto también las oportunidades de verse involucrado en combates a muerte. En realidad, la mayoría de los ryūha (otra palabra para denominar “escuela”) fueron creados y florecieron durante este periodo de la historia japonesa.

4)Kata creados para explicar o profundizar en los kata del tercer tipo. Estas son sin lugar a duda las más recientes en cualquier escuela.

Imagino que la mayor parte de los ryū que han sobrevivido hasta hoy tienen kata de los cuatro tipos en su curriculum, debido a la evolución natural y capacidad de adaptación a los tiempos de estas entidades, pero creo que es importante para los practicantes de cada escuela el saber en qué periodo histórico fueron añadidos los diferentes kata.

Peligros del katageiko y la transmisión de los kata

Como cualquier cosa, el katageiko (la forma abreviada de “kata keiko”, entrenamiento en formas pre establecidas) tiene su lado negativo.

El primer y más común de los errores cuando nos concentramos en el entrenamiento de kata es la inevitable tendencia a mecanizar, especialmente a nivel de principiante, lo cual es hasta cierto punto normal y previsible, pero sorprendentemente no sólo ellos. El problema lo tenemos cuando los practicantes avanzados quedan estancados en este nivel y cuando practican no parecen tener en cuenta lo que el oponente hace, ellos se limitan a seguir su propia agenda. En realidad, esto es una clara muestra de que el practicante en cuestión no tiene la más mínima idea de que trata una lucha a muerte. Imagino que a algunos solo les preocupa convertirse en los “más chulos del cementerio”.

Debido a que los ryū son entidades vivas, de algún modo continúan evolucionando y adoptando cambios que ayudan a la supervivencia de la escuela. Pero algunos cambios pueden ser peligrosos. ¿Cuales? Obviamente aquellos que afectan a la esencia de la tradición, uno debe tener mucho cuidado aquí. A menudo cuando un instructor se enfrenta a un problema para el que no tiene respuesta suele salir del paso “inventándose” una (probablemente con la mejor de las intenciones). Y como todo es de alguna manera justificable, este proceso puede ser potencialmente muy peligroso ya que puede llevar a modificaciones arbitrarias y dañinas desde el punto de vista de la tradición. Lo más probable es que estas modificaciones sean perpetuadas por las sucesivas generaciones de alumnos que a su vez en su momento se convierten en profesores y transmisores de la escuela.

Entonces, ¿Deben ser los kata periódicamente revisados y eventualmente modificados, o deben ser mantenidos inmutables para siempre? Bueno, aquí creo que debemos tener en cuenta las palabras del sabio griego Heráclito quien alrededor del 500 a. C. decía: “Lo único que es constante es el cambio”. Lo que quiero decir es que los cambios van a ocurrir, lo queramos o no. Dicho esto, desde nuestro punto de vista (exponentes del koryū bujutsu), si alguien tiene algún derecho a hacer cambios de forma consciente en cualquier tradición, ese sería el sōke, un menkyō kaiden o alguien con ese nivel de legitimidad… Solo ellos ya que son los únicos que, al menos en teoría, tienen la experiencia y el conocimiento completo de la escuela.

Pero en mi opinión, incluso estos deben ser sumamente cautelosos. Es mi convencimiento que ciertos grupos de kata como por ejemplo Hidden gokui no deberían ser tocados ya que son la expresión directa de la experiencia de nuestros fundadores en combates reales. Probablemente lo mejor y lo más seguro es que el instructor coja cualquier kata, lo desmenuce, juegue con él, lo investigue etc. pero a la hora de transmitirlo debería volverlo a recomponer en su forma original de nuevo antes de dárselo a la siguiente persona.

Otro de los peligros lo encontramos en el otro lado del espectro. Es cuando, tal y como lo pone un buen amigo y también menkyō kaidensha (poseedor del certificado de menkyō kaiden), uno se convierte en “prisionero del kata”. A todos nos han dicho en algún momento que si tal o cual movimiento se tiene que hacer de una forma concreta, en un ángulo concreto, con unos pasos concretos etc. De alguna forma implicando que solo hay una forma correcta de hacer las cosas… Entonces el kata se convierte en algo rígido y estancado. Por supuesto esto esta bien y es necesario cuando uno está al nivel de principiante, pero a partir de cierto momento esto se puede convertir en un obstáculo para la progresión de uno en el arte. A menudo es una cuestión de donde poner el acento; por ejemplo, cuando “expertos” discuten sobre si el siguiente golpe se hace avanzando, o retrasando, en vez de enfocarse en cuál es el objetivo y luego ajustar los pasos para lograr llegar de la mejor forma posible. Es cuando uno se vuelve en “más papista que el Papa”. No hay que ser muy avispado para darse cuenta que esto esta íntimamente ligado al primero de los problemas que he mencionado anteriormente (la pura mecanización de los movimientos)

Es importante recordar que shinken shōbu (combate a muerte) nunca será como en los kata que practicamos así que uno siempre debe ser flexible. Es por esto que la sobre-ritualización y embellecimiento de los movimientos en kata (proceso denominado kahō) debería tener límites.

Otros peligros: Sobrevalorarse. Es fácil empezar a pensar que porque se mas katas o secuencias que mis compañeros tengo por tanto un nivel superior. Esto convierte a algunos individuos en meros “coleccionistas de katas” Hay un viejo proverbio en kyūjutsu (el arte de disparar con el arco japonés) que dice: “Cien manos, una mano; una mano, cien manos” Tal y como Saito Chōbō shihan, un respetado maestro de kyudō en la tradición Ogasawara explicaba el siglo pasado, “Una mano significa un par de dos flechas. Doscientos disparos realizados de cualquier forma son inferiores a tan solo dos disparos realizados con todo el cuidado”. Por tanto, no se trata de saber más secuencias sino de saberlas en profundidad.

La verdad es que a nivel de principiante todos pensamos que sabemos más de lo que en realidad sabemos. Pero por otro lado es un clásico de cualquier tiempo y lugar el pensar que cualquier tiempo pasado fue mejor (o que los maestros de antiguo eran mejores).

1 Bugei/Bujutsu/Budō: literalmente Artes marciales/Técnicas marciales/Caminos marciales. Aunque algunos autores han establecido distinciones entre estos y los ven en términos de evolución, la verdad es que a pesar de la moda que impuso la palabra Budō en vez de Bujutsu a partir de la era Taishō (1912-1926) los maestros mayores tienden a usar ambos términos indistintamente.

2 Kōan: Acertijos del budismo zen. Preguntas y respuestas creadas por los maestros zen.

3 Keiko: Literalmente “Observar/estudiar lo antiguo”. Lo usamos para definir simplemente la “practica”.

4 Hiden, hiden gokui, gokui, okugi entre otros términos todos se refieren a los secretos últimos de una tradición.

5 Musha shugyōMusha significa “Guerrero” y shugyō “entrenamiento” o “práctica”. Al ser shugyō una palabra de origen budista puede ser asociada también con la práctica ascética. Desde este punto de vista musha shugyō puede ser traducido como “peregrinaje del guerrero”. Se asocia normalmente con la figura de un guerrero itinerante que mide sus habilidades luchando contra otros guerreros, pero también con la del guerrero que se embarca en ejercicios espirituales en templos budistas, santuarios shintōistas u otros lugares sagrados.

6 Satori/gongyū: Términos budistas para definir la “ilumiación” o una experiencia de “despertar espiritual”. Tienen connotaciones similares con la palabra “Musō” que describe un sueño o una revelación en la tradición shintōista.

7 Encarar situaciones extremas como enfrentarse a la muerte u otro peligro produce tres posibles reacciones; pelea, huida o parálisis.

Seminario sobre NIHONTO

Este sábado hemos podido participar en el seminario sobre “INTRODUCCIÓN AL NIHONTOLa Katana actual y los secretos del sable japonés” a cargo de Atlante Ferrero y organizado por Shoshinkan Dojo.

El seminario duró una jornada completa en la que pudimos aprender diversos aspectos históricos del sable japonés, sus partes, nomenclatura, forjado, etc.

PRIMERA PARTE

Introducción a la katana.

1. Breve introducción a la historia de la katana.
2. La katana, partes básicas.
3. Tipologías modernas y nomenclatura actual.
3.1. Katana
3.2. Nihonto
3.3. Shinken
3.4. Iaito
3.5. Modoki
4. Tipos de sables japoneses.
5. Materiales y su cuidado (orientado al iaito y katana deportivos)
6. Práctica de desmontaje, limpieza y mantenimiento: kit de cuidado y motivos del cuidado.

SEGUNDA  PARTE 

La katana en la actualidad.

1. Fundamentos de la forja actual.
2. Materiales, tipos de plegado/laminado y líneas de templado.
3. Tipologías y formas del sable.
4. Práctica/demostración de afilado.
4.1. Afilado industrial y desbaste con abrasivos mecánicos.
4.2. Afilado de mantenimiento con piedra seca.
4.3. Afilado con piedra de agua.

TERCERA PARTE 

Katana: la hoja y su vestimenta.

1. Toshin, la hoja de la katana.
2. Koshirae, la vestimenta de la hoja.
2.1. Koshirae, partes y usos.
2.2. Tsuba, formas y utilidades.
2.3. Fuchigashira, pomo y virola del sable.
2.4. Menuki, los ornamentos de la empuñadura.
2.5. Habaki, el collar de la hoja.
2.6. Seppas, los separadores.
2.7. Mekugis, pasadores de unión del sable.
2.8. Ho, la madera de la empuñadura.
2.9. Samegawa, piel de raya.
2.10. Tsuka ito y tsuka maki, el cordaje y sus trenzados.
2.11. La saya o vaina, protecciones y herrajes.

CUARTA PARTE 

Limpieza y mantenimiento de la Katana. Parte práctica.

La verdad es que salimos muy contentos de este seminario, tanto por el aprendizaje como por poder reunirnos con amigos interesados en las mismas materias que nosotros. Nos quedamos con ganas de profundizar todavía más en aspectos del forjado tradicional de Katanas y esperamos poder reunirnos en próximas ocasiones para aprender más de Atlante. Agradecer especialmente a Xavier de Shoshinkan por la invitación al evento.

Clase especial de SMR Jo en Madrid

El día 2 de octubre nos trasladamos a Madrid para participar en una clase especial de Shinto Muso Ryu Jojutsu con Vicente Borondo sensei.

En el curso se trabajaron aspectos de desenvaine del bokken tal y como aparecen en los diferentes kata de la escuela, así como ejercicios básicos de Jo y kata en parejas.

Con posterioridad, se realizó la asamblea anual de Seiryukai España y una abundante comida con los compañeros.

Gasshuku Guadarrama 08/2021

Este año por fin hemos podido celebrar el habitual Gasshuku veraniego en Guadarrama con Vicente Borondo sensei, Menkyo Kaiden. Desde hace años asistimos al encuentro que se celebra en fechas próximas a semana santa, pero en los últimos años también se realiza otro en verano. Después de la pandemia y los confinamientos varios, que han afectado a cada comunidad autónoma de un modo u otro, por fin nos hemos podido reunir en un entorno privilegiado para practicar Shinto Muso Ryu Jojutsu con nuestros amigos (ya casi familia).

6 horas de entrenamiento diarias durante 5 días dan para poder trabajar todo el currículum de SMR Jo y podernos llevar a casa mucho material de estudio para trabajar en los respectivos dojos.

Ranai Dojo se trasladó con 3 de sus miembros desde Barcelona. Cada uno en su nivel, pudo trabajar Jojutsu, Kenjutsu y Tanjojutsu, reservando el Juttejutsu y el Kusarigamajutsu para el grupo de más avanzados.

Durante el curso también pudimos probar la caligrafía japonesa, el Shodo, de la mano de sensei Fernando, nuestro amigo de Mushin Dojo de Valencia. Experto calígrafo, aikidoka y jodoka.

Los alumnos de Ranai Dojo obsequiamos a sensei Vicente con un espectacular cuchillo de cocina de estilo japonés forjado ex profeso por Dídac en su taller de forja @tanzokai .

Este Gasshuku ha sido también especial por la obtención del 2 Kyu por parte de Lluís y Fèlix, así como por el Okuiri-Sho entregado por sensei Vicente a Dídac. Con este título tradicional, Dídac entra a formar parte oficialmente del ryu (escuela) como alumno de sensei Borondo.

Introducción a la caligrafía japonesa

Hemos pedido a nuestro amigo Fernando Gómez, que nos escriba un artículo para nuestro blog. Fernando es instructor de Aikido, Jojutsu y Shodo (6ºDan Tôkashoin Ginebra) en el Dojo Mushin de Valencia:

Escribo este artículo con el ánimo de esbozar unas pinceladas que sirvan como introducción al mundo de la caligrafía japonesa. A primera vista, la actividad en sí no parece muy compleja, se trata de escribir los elementos propios del idioma japonés con pincel y tinta china sobre papel de arroz. Esta aproximación, que es válida como visión general, falta a la verdad en muchos detalles. Como ejemplos sirvan que en muchas ocasiones se eligen utensilios diferentes al pincel, como un bolígrafo o cualquier cosa que permita retener la tinta el tiempo suficiente para ser extendida sobre el papel, que el famoso papel de arroz no tiene nada que ver con el cereal y se fabrica con las fibras extraídas de distintos arbustos japoneses, o que en ocasiones no se trabaja ni con tinta ni con papel y el objetivo es grabar en piedra o madera.

De las diferentes formas para referirse a esta práctica, quizás la más extendida sea la de shodô. No obstante, merece la pena aclarar que existen dos vertientes en la caligrafía que nos interesa distinguir, la técnica y la artística, y que poseen sus respectivos términos en japonés: shûji (shû – aprender y ji – letra) y shodô (sho – escribir y – camino). La diferencia radica en que lo primero sería cómo se aprende a escribir bien, es decir a tener buena letra, y lo segundo sería el hecho de intentar convertir la escritura en un vehículo de expresión, pasando a un segundo plano la corrección formal. Teniendo en cuenta que somos occidentales, mucho de lo que hacemos durante nuestras sesiones sería más bien shûji, y su propósito sería ir familiarizándose con elementos tan ajenos para nosotros como los que componen el idioma japonés.

Aprovecharemos que ha salido a colación la lengua nipona para aclarar que en ella se usan simultáneamente diferentes elementos y todos ellos son objeto de interés en shodô. Los dos más importantes serían los sinogramas o kanji, que son caracteres que dotan de significado a las frases, y los kana, que son alfabetos derivados de los primeros y que se destina a usos tan variados como la gramática (hiragana) o la incorporación de préstamos lingüísticos de idiomas extranjeros o la representación de onomatopeyas (katakana). Los sinogramas son sin duda los verdaderos protagonistas de la caligrafía oriental y ya la etimología delata su origen. La palabra kanji (kan – Región de China; ji – letra) se puede traducir por letras de la dinastía Han o letras chinas por extensión. Hay infinidad de kanji, considerándose de uso común algo más de dos mil de ellos. Presentan diferentes rasgos que los hacen atractivos, siendo el formal, es decir su composición y estructura, el que más interés despierta para el aficionado a la caligrafía. Otra faceta, de cariz más etimológico, relata la historia que hay detrás de la elección de un kanji para un determinado significado y es un aliciente añadido, ya que revela en parte la forma de pensar de personas que vivieron hace más de tres mil años. Aunque se podría decir mucho más sobre los kanji, considero cumplido el objetivo de presentarlos.

En lo concerniente al material necesario, se puede decir que es relativamente escaso y, una vez uno decide empezar, debería ir pensando en comprar un pincel (fude), una barra de tinta (sumi), una piedra donde prepararla (suzuri), algo de papel (washi), una tela absorbente (shitajiki) y un pisapapeles (bunchin). Los cuatro primeros son los objetos verdaderamente indispensables y son conocidos en su conjunto como “los cuatro tesoros de la caligrafía”. Cada uno de ellos tiene su propio universo y adentrarse en ellos es otro aspecto que suele resultar atractivo para los practicantes de shodô. Encontrar estos elementos no es muy difícil y prácticamente en cualquier tienda de arte podrás obtenerlos a un precio asequible. Su calidad suele ser aceptable para una persona que empieza, pero cuando uno lleva cierto tiempo y desea disponer de mejores herramientas, la cosa se complica en España. O bien se acude a alguna de las pocas tiendas que importan productos japoneses, o bien se hace necesario recurrir a internet y buscar algún establecimiento especializado que sirva a nuestro país. En resumen, si se suma el desembolso inicial, los gastos por la reposición del material que se va desgastando y lo que se abona por las clases, no se suele tratar de una actividad especialmente cara.

En lo referente a cómo se desarrolla una clase imagino que cada profesor tendrá su propia metodología y, por tanto, sólo puedo hablar de cómo aprendo y enseño. En nuestro grupo, el peso del aprendizaje recae en la labor individual que se realiza en casa y ésta se complementa con una sesión presencial mensual donde se corrige el trabajo hecho durante el mes, se resuelven dudas y se proponen las nuevas tareas para el mes siguiente. Durante este encuentro se intenta replicar lo que se debería hacer en cualquier sesión que se haga de manera individual y transcurre como sigue: preparación de la tinta y estudio de los modelos a trabajar, repaso de trazos básicos y finalmente el abordaje de los modelos seleccionados. A este respecto cabe aclarar que según la experiencia de cada practicante se le propone un trabajo específico que cubre el estudio desde el punto de vista caligráfico de los kana y kanji, éstos últimos en los diferentes estilos que existen. Sobre este particular sólo mencionaré que existen cinco estilos principales: el estilo regular (kaisho), el estilo semicursivo (gyôsho), el estilo cursivo (sôsho), el estilo de los escribanos (reisho) y el estilo más antiguo (tensho) que generalmente se usa en sellos de piedra o madera. Con ligeras variaciones, el orden en el que se han presentado es en el que se suele ir abordando su aprendizaje. Cada uno de ellos presenta sus propios retos para el estudiante de caligrafía, de modo que se podría afirmar que el shodô es algo a lo que difícilmente se le puede poner límites, ya que es un proceso en el que siempre habrá cosas a perfeccionar.

Cuando me preguntan el motivo de dedicar a este arte parte de mi tiempo libre, me resulta difícil dar una respuesta concisa, y esto se debe a que los retornos que se obtienen de su práctica no son acordes con lo que se les exige a las aficiones en la actualidad, esto es, satisfacción intensa e inmediata. Más bien al contrario, el shodô suele dar muchos quebraderos de cabeza y, a priori, no tiene nada de atractivo o sencillo intentar replicar unos caracteres extraños en un papel en blanco con unas herramientas obsoletas a las que no estamos acostumbrados. No obstante, con el tiempo, se va siendo testigo de los avances que se van produciendo y se empiezan a notar los resultados de convertir en hábito esta práctica. En general se reconoce que, con dedicación, mejora la postura corporal, aumenta la paciencia y la capacidad de concentración, se facilita la relajación y se obtiene un cierto estado de bienestar. Si además te gusta todo lo japonés, es otra forma de aproximarse a su mentalidad y cultura.

He decidido dejar para el final el significado de shodô, que se podría traducir por el camino de la escritura. Como muchas artes de origen japonés, incluye en su nombre el famoso (道), y desde mi punto de vista esto es crucial, ya que se trata de algo más que un pasatiempo y, aunque no es obligatorio, se puede abordar como un camino por el que pasear sin metas ni duración definida.

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